Boleto mil horas


Estaba seguro que se trataba de felicidad o algo muy cercano. Cuando Abreu convirtió ese último penal grité el gol, raro. Rápido saqué la vista del televisor con los puños cerrados y los brazos abiertos, pero no encontré a quien abrazar. Justo ahora que sentía que estaba compartiendo la misma sensación igual que todos. Entonces me invadió la mayor de las tristezas. Había caminado unos pasos intentando que fuera distinto, en otro lugar que el primer cuadrado de piso. Lo quedé mirando, sin evitar escuchar gritos, explosiones y el ruido de la tele. Nunca me había sentido tan solo.
Mi rutina marcaba viajar hacia un trabajo que fácilmente podría haber evitado. Mientras transcurrían los festejos, la amargura comenzaba a aumentar.
Oportuno momento para encontrarse con todas las personas del mundo sin excepción y con la misma cara de risa.
Lo primero era evitar 18 de Julio, las laterales podrían estar un tanto más tranquilas. Evidentemente la amargura me nublaba cualquier idea brillante. No tenía escapatoria, los odiaba a cada uno por igual, les quería romper las botellas de cerveza, no habría soportado que una de esas banderas de porquería me tocara. Pensé seriamente en romper una que cruzaba las veredas de San José.  -¿No te das cuenta que hay gente que quiere pasar? ¡Estúpida! Recordé que quería salir de ahí, y el episodio deseado lo habría hecho más difícil.
Era imposible, todos buscaban esa mirada cómplice de aprobación. Justo ahora.
Seguí caminando cuadras abajo con los auriculares con la radio apagada y los ojos lo suficientemente abiertos para no caerme y o tropezarme con otro imbécil.
Finalmente encontré una panadería perdida, probablemente pronta a fundirse.
No había heladeras con luces aunque estaban prendidas, tampoco carteles de promociones muy recientes. El único signo de actualidad era un cartel pegado al frente de la caja que advertía que ya no aceptaban moneda de cincuenta centésimos.
Le pedí para meterme un rato en la heladera en la que normalmente guardan las botellas de refrescos que no llegan a estar propiamente frías.

Fd

RUIDO

Estoy probando escribir en momentos en los que no es muy conveniente, o no lo parece.
Lo primero que me molesta son los ruidos que suenan ahora mismo sin contar el que produce el contacto de los dedos contra las teclas de la computadora. Podría apagar una radio que además está colocada a un volumen bastante elevado. En un segundo plano, ruidos bastante llanos de máquinas, no molestan propiamente, pero están presentes. Quiero decir, no tengo problemas con ellas, pero la combinación de todos los ruidos, las hace perder puntos.
Aullido de perros, no están ahora, pero es que ese sonido me viene molestando diariamente y ahora, cuando comencé la lista, los recordé de inmediato. No es justo, es cierto, incluirlos, aunque creo poder argumentar a mi favor en esta cuestión. El aullido de los perros es algo que se ha vuelto parte de mi soundtrack, de mi vida cotidiana. Todos los días, alrededor de las once de la noche, comienzan a llorar, yo creo que eso es lo que hacen, no lo puedo asegurar. Por lo pronto se trata de una queja. Así todos las noches, pero el mal humor que me genera dura bastante más.
Hay un ventilador que practicamente no se escucha, pero está ahí, lo sé, básicamente porque lo prendí hace un rato. Ok, creo que no se merece estar en la lista, por motivos que hablan bien de él y también de mí.
Las hojas de la ventana se golpean en cierto punto, lo que màs está molestando es la radio. Podría solucionar todo el tema, bajándole el volumen, las máquinas se van apagando una a una. Como ya expliqué, los perros no aullan hasta las once y media, la ventana podría cerrarla cuando me levanta a bajar y o apagar la radio.

fd


Recordatorios.

Una vez, en un lugar bastante alejado de la ciudad, la ciudad principal de un país (uruguay bah ), se encontraron una mujer y otra mujer también. Y pensaron entonces juntas, ligadas por un abrazo, que sería bueno darse un beso para el deleite de los presentes en aquella tarde de domingo otoñal.
La más atrevida, tomó a su compañera de los brazos, y los enredó con los suyos. La besó hasta las cinco y media de la tarde ( serían las cuatro y media, así que fue una hora) sin dejar de sentir su perfume por un segundo.
La gente se fue retirando a medida que los besos se volvían más ajenos y más propios de las muchachas. Aparte otra cosa, si no te tomás el ómnibus a esa hora, después viene hasta las manos y es todo un problema. Más si andás con frascos con jugolín, bolsos, y ni te digo si venís de cumpleaños que los niños se quieren traer un globo.

La menos atrevida de las muchachas le tocaba mucho el orto a la primera. Ya estaban solas y de noche.
La plaza se había vuelto triste y pérdida. No para ellas, claro. En una baldosa, juntaban sudores, perfumes, unas pestañas espejadas, dos sacos de lana rojos idénticos.
Se iban a quedar ahí, igual que los árboles, la fuente, el agua amarilla, y tres focos de luz.

fd

EL POLO DEPRESIVO


Fue la muy poco brillante idea, mía.
-No voy a inventar a nadie más porque no tengo ganas ni tampoco me importa más nadie-

Se juega en las afueras de la Ciudad de Libertad, cualquier día, en tardes de lluvia, o sol fuerte.
El campo tiene barro siempre, pozos y pasto crecido, vidrio, pedregullo, un poco de basura que tira un olor dulce.
No hay árboles alrededor, campo abierto. Ahí se desarrolla la actividad.
No hay arcos, a nadie le importa.
Cuando se empieza a hacer de noche, o el sol está pegando fuerte, aparecen.
Juegan enfermos terminales, desempleados crónicos, hombres que le dan asco a las mujeres, pisquiátricos que están haciendo equinoterapia. estúpidos en general.
Los primeros se suben a caballos enfermos, quebrados, ciegos, raquíticos. moribundos.
También burros, perros grandes sarnosos, hombres homosexuales.

Los palos son de aluminio oxidado. Pero también se puede usar: ramas grandes de árbol, pedazos de alambre de pua.

Yo juego con camiseta de Peñarol, pero no hay vestimenta especial. Dos hermanos usan musculosa, short y chinelas.

En algún momento alguien va a traducir las ganas de matarse en un golpe de aluminio contra las patas de un puto, o un caballo moribundo.
Así se supone que empieza. Si el otro se deja caer en el barro, surto a otro, ahora ya entré en calor.
Vale en cualquier lado. Pinchar a los caballos, o a los jinetes.
Nadie se va a quejar, ni los caballos ni los putos. Si llueve se hace una pausa para mirar el barro un rato.
El perro aulla.
Cuando los charcos empiezan a hundir las patas o los palos, se los saca y se los vuelve a dar contra un puto. Ahí empieza de vuelta, un rato.
Salen muchas muecas de asco. De lejos parecen risas.
ya vengo.


fd

Publicación original: noviembre 2009 lakerslife

2047


Tengo el argumento para una película que termina en el olvido.
Es la historia de un hombre que llega al final de su vida
Como el hombre que llega al final de su vida, estaría Federico Luppi.

Un viernes sale del trabajo- No va para su casa.
Se toma el ómnibus en sentido contrario.
Por suerte encuentra asiento con ventana, pero eso no le alcanza para sentirse mejor.

No le presta atención a lo que podría verse a través del vidrio.
No puede volver a su casa, así, vencido.
No puede volver a su casa.

Baja en el shopping center. Piensa que una película esperanzadora podría hacerle bien.
En la película esperanzadora están Victor La Place y Soledad Silveira.
Las entradas para esa función están agotadas. Federico que se llamará Franciso , tiene dos opciones: sentarse en el mcdonals a esperar la próxima función o arriesgarse con otra película.

En la sala tres está "Dos Puños Contra Rio" Con Bud Spencer y Terence Hill.
En la sala cuatro exhiben un thriller erótico con Angelina Jolie.
En la sala cinco hay otra película esperanzadora. Al final se mueren todos de púrpura fulminante.

Elige a Angelina Jolie. Eso lo podría despejar un poco. Se la imagina. Hasta la que corta las entradas le parece atractiva ahora. Es pura sugestión.
Tanta que la señorita lo manda para la sala tres sin que Francisco se dé cuenta hasta pasada media hora de cinta.

Francisco se había empezado a tocar de antemano. La esperó media hora, después siguió esperando sin tomar el tiempo.

Nunca apareció

Se empezó a enojar bastante. Las peleas lo ayudaban a no pensar. Tenía motivos de sobra: siempre odió que le pusieran Francisco.
Federico Luppi detesta hacer estas películas y se lo hace saber a sus personajes. Si no fuera porque pagan tan bien....

Ahora se ven todos los titulos de la película en letra blanca y fondo negro. Se escucha muy fuerte "Copacabana"
Siente algo parecido a un bienestar, le parece raro. El malestar debería haberse apoderado de todo su cuerpo. Y ese volumen en realidad, lo invita a retirarse.
Afuera es de noche. Todavía no tiene ganas de volver a su casa.
No hay nadie ahí.
Podría inventar alguna excusa para volver al trabajo mañana. Se podría haber olvidado de algo.
De hecho dejó colgado un poster de Peñarol que le había regalado Luis Brandoni, su compañero de oficina.
Francisco se va a quedar toda la madrugada sentado en una parada de ómnibus haciendo como si esperara...


fd

publicado originalmente en lakerslife - marzo -2008

ewhp

...ah
no

dj droga




Se te puede caer la baba por un disco en vinílo del master of puppets que puede verse perfectamente a siete metros de distancia. Obsérvese que no utilicé mis poco atractivos signos de interrogación. No, porque corrí para verlo bien de cerca como decía un tema de jaime roos, y lo toqué. Todo lo que estaba haciendo un segundo antes era (me vengo a dar cuenta) poco importante. Lo levanté y aunque no era trofeo, era un triunfo de la humanidad, en ese instante lo era. La fantástica experiencia de la fascinación por el objeto manufacturado para su adoración.
El arte de provocar la ensoñación, una melodía en perfecto estéreo, puede conectar todos los sentidos al mismo tiempo, detener vía de la angustía.


Lo toqué.

fd


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audio: calvin harris - im not alone

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