dj droga




Se te puede caer la baba por un disco en vinílo del master of puppets que puede verse perfectamente a siete metros de distancia. Obsérvese que no utilicé mis poco atractivos signos de interrogación. No, porque corrí para verlo bien de cerca como decía un tema de jaime roos, y lo toqué. Todo lo que estaba haciendo un segundo antes era (me vengo a dar cuenta) poco importante. Lo levanté y aunque no era trofeo, era un triunfo de la humanidad, en ese instante lo era. La fantástica experiencia de la fascinación por el objeto manufacturado para su adoración.
El arte de provocar la ensoñación, una melodía en perfecto estéreo, puede conectar todos los sentidos al mismo tiempo, detener vía de la angustía.


Lo toqué.

fd


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audio: calvin harris - im not alone

CLICKEÁ EL NEGATIVO

Descubrí el problema


Antes de volver a casa, tenía que conseguir espirales para mosquitos. No podía olvidarme.
Estaba en un barrio de tremendos autos con banderas del frente amplio y de los blancos. ¿? Creo que va todo bien por allí. Encontré un veinticuatro horas en diagonal. Pregunté por los espirales pero nada, pastillas. Busqué entonces una farmacia. Detrás de la reja y desde el mostrador también obtuve una respuesta negativa. Ya eran las 23:21, estaba a punto de pasar el último bus que pasa cerca de casa.
Liquidado, en los barrios de tremendos autos con banderas del frente y de los blancos, ya no venden espirales, hace mucho. Me quedé en el tiempo, mientras tanto aspiré las fragancias verdes de los espirales durante tantas noches de verano. ¿será la causa de todos mis males?
Congelado en el tiempo, hipnotizado por espiral quemado que me aleja de los insectos y evita sus picaduras.
Recuerdo una vez, hace mucho, me preguntaron si tenía problemas de drogas. Habían confundido las fragancias. Claro, el acusador seguro ya vivía en la otra dimensión, simplemente, se burlaba de mi condición.

Ahora coloqué el enchufe con la pastilla azul. No estoy seguro si está funcionando correctamente.
Yo supongo que debería prenderse una luz, no sé. En ese sentido el espiral no funciona si no está encendido.


Ojo, también podría ser que en los barrios de tremendos autos con banderas del frente y de los blancos no haya mosquitos.



Ahí está.

fd

Medio atrasado


Nos quedamos en el medio de un monte. Con todo y pilot. Ibamos para el pilsen rock.Ibamos porque ya terminó. Por lo menos el del año pasado.Estamos pensando seriamente en esperar aquí para el próximo.Sería poco inteligente volver para tener que volver de nuevo.El estilo de vida al que nos hemos acostumbrado podría definirse como una mezcla de mugre y alcohol.Somos la mitad de los que arrancamos desde Montevideo.A Estela la tuvimos que matar. Por cierto, como muchos ya saben, yo estaba muerto por ella. Pero en esta ocasión preferí no acompañarla.La hicimos con papas. Los papás de Maria y los de José. Sí, nos empachamos.Después que le agarrás el gustito querés más. Y así fue.
El papá de María llegó a probar un poco de Estela, pero se quejó de cierto gusto amargo.Entonces fuimos por él. Y así. Hasta quedar panza arriba.Para bajar eso nos arreglamos con un beberaje bastante similar al que se utiliza en las cárceles.En el fondo de un balde negro colocamos algunas hojas de paraíso. Luego lo llenamos hasta la mitad con una mezcla de agua de río y orín nocturno. La otra mitad es pura sangre humana.Eso se revuelve durante seis minutos continuados, se lo deja calentar al sol toda la mañana, y luego se toma bien caliente.Me quedé con un recuerdo de Estela (y un gustito amargo) Con muchos en realidad. Hice escarbadientes, dos pequeños arcos para jugar un fútbol (nos sobra cancha) y un instrumento de percusión con el que posiblemente grabe un disco que...


sabor!!!!

publicado originalmente en lakerslife el cinco de febrero de 2008.

MACUMBA!


No no

No

mmmm NO! feo

No!

creo que No!

no no
no Ni loca

no

No

NO

Me compré el disco!

Después vi el show!

Tengo hecho un trabajo!

_¿qué hacés acá? O sea entre los vivos. No se supone que andes? No soy bienvenido por aquí.

fd

"estamos esperando una señal
de arriba o de abajo mandenlA!!!"


imagen: hablan por espalda el jueves 15 de octubre en montevideo -2009

DOMINGO



Piso el pasto y el barro. Respiro hondo. Y almuerzo asado acompañado de ensaladas, culpas y malhumores. Nos convidamos con enojos bien sustanciosos y brindamos por lo de siempre.Como de costumbre y de sobremesa caen como un yunque todos esos cuento de alabanza a la vida.Otro brindis entonces.Un día me va a dar un infarto. Es un hecho. Nada indica lo contrario. Así que piso el pasto nuevamente. Preferiría que no pasara hoy. Tal vez mañana. Pero hoy no.


Ayer, después de que había cesado mi dolor de columna, comenzó el de mi brazo derecho. Me pregunté si sería el día; pues no recordaba cuál era el brazo. Fui a buscar un libro donde sabía que había un cuento que hablaba sobre el tema. Allí encontraría la respuesta. En estas ocasiones uno no está seguro si desea que la respuesta sea negativa o positiva. Osea, si ese era el brazo, bueno, finalmente el día habría llegado. Si no, debería experimentar cierto alivio. Pero en realidad uno quiere que realmente suceda algo. Algo importante si es posible. Aunque sea espantoso. Es como despertarse. Aunque el caso fuera que estamos a punto de morir.Cuando una emergencia móvil llega por nuestra cuadra , los demás vecinos sienten algún tipo de sobresalto. Miran por sus ventanas. Se preguntan para quién será, si habrá pasado algo grave, comienzan a conjeturar y aventurar, mayormente tragedias.Cuando finalmente el vehículo parte después de unos poco minutos y sin nuevos tripulantes, los curiosos explicitan “menos males”, pero yo sé, usted lo sabe, que, ni tan en el fondo, sentimos claros signos de decepción, porque finalmente, no pasó nada.Recuerdo la primera vez que fui a un psicólogo. Estaba muy asustado, aparte de mal. Temía lo peor. Y estaba bastante seguro. Llegué realmente alterado a ese consultorio. Con la voz temblorosa y mis manos como arañas le conté “La Divina Comedia” (sin tandas”) en menos de cinco minutos. Ella, cuarentona, flaca y gestáltica supo qué hacer.
Pasaron las sesiones, y lo demás no viene al caso.Lo importante es que cuando finalmente me hizo algún tipo de devolución, básicamente me dijo que no tenía NADA. Que era uno más dentro de los millones de neuróticos del tipo rioplatenses. Nunca me sentí tan derrotado y sí, decepcionado (nuevamente). Yo esperaba encontrarme con un cuadro realmente severo y o alguno de los muy extraños o fuera de manual. Con medicación urgente y muy pesada. Es más, tenía la esperanza que mi caso fuera presentado en algún congreso internacional como prueba de que todos los avances de la psiquiatría y la psicología habían sido en vano.Pero no. Yo, osea Yo, era un mediocre neurótico del montón que no tenía por qué preocuparme.Es cierto que yo quería que me dijeran que estaba bien, pero también quería que me dijeran que era un caso único y gravísimo. Pero único.Piso el barro y el pasto. El brazo casi no me duele. ¡Ah! no tengo nada.A falta de Rolling Stones juego con un gato que me muerde un rato.
Ok, ahora me dolió. Para ser domingo....

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Publicado en lakerslife un domingo 23 de julio de 2006.-

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podrido de vivir
fde





GRANDES MENTIROSOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Lo encontré en encarta. Me llamó la atención la temática y al principio pensé se trataba de un engaño.
La sección comienza nombrando a muchos de los más famosos. Luego intenta una especie de generalización. Por último intenta explicar cómo funcionan sus mentes.
Lo más importante que menciona es lo siguiente: el mentiroso se maneja en tres niveles discursivos.
El primero es el explícito. La versión de la cosas que recibe la víctima.
El segundo es un falso latente que protege al primero cuando se cae, siendo el mismo, de igual naturaleza. Es algo así como una mentira develada que por su dinámica funciona como verdad.
El tercer nivel es el que guarda la verdad. El verdadero deseo. Es decir, no es ni lo primero (a la vista) ni lo segundo (falsamente oculto) es el tercer nivel, el cual de todos modos jamás se explicitará como verdadero, dado que el mago (el mentiroso) no puede no proteger sus trucos.
Así es que, la encarta vive y lucha.
A partir de este artículo comencé a pensar su relación con la mueca. En este caso me refiero a ella como el acto de construir una sonrisa artificial; por tanto según creo, hasta cierto punto, falsa. Que otra cosa es una mueca que una mentira, un engaño, sin que necesariamente conlleve la intención de provocar daño a otra persona.
Cualquiera de nosotros seguramente se ha visto en la obligación de lograr expresar risa. Una reunión, la escucha de un chiste, el cumpleaños de un ser querido al que no le queremos arruinar la fiesta, en fin. Intento volver a los tres niveles. Por lo pronto puedo comprender dos asuntos importantes.
1- La labor que exige realizar la acción de la mueca, en principio es mucha y dificultosa.
2- La acción implica un aprendizaje, un aprendizaje que luego será adquirido y potencialmente apropiado.
¿Qué pasa si funciona bien? Lo falso podría tornarse natural. El ser humano perfecciona aquello que le causa placer. Insiste en ello. Por tanto y al mismo tiempo ya no requerirá la misma cantidad de energía. Más tarde podría volverse una acción automática.
¿Qué lugar toma toda la maquinaria? No lo sé, por lo pronto me animo a decir que uno, que ya no estaba trabajando como debería. Incluso muerto.
Es decir, aprendizajes como la mueca toman los lugares de las zonas muertas o moribundas.Parches, que jamás funcionarán como los originales.
Esto es, hay unas determinadas conexiones que no se utilizaron, no porque no fueran necesarias, si no porque las zonas muertas las volvieron invisibles. Una especie de atajo.
Como una radio desarmada que logra funcionar sin algunas piezas.
Vuelvo al principio. El primer nivel es el que funcionó, la mueca. El segundo logra (hasta cierto punto) hacer que la misma, se vea verdadera, real.
El tercer nivel es la zona muerta, el lugar donde se instaló la máquina.
Si me preguntan por una solución, creo que, hay que romper todo a martillazos y ver qué se puede hacer con la zona muerta. En ese momento, sería esperable poder encontrarnos con las conexiones ocultas.
fd

Mi Enero Primero

Estuvo bastante bueno. El treinta y uno no tanto. Es que ese día, termino muy cansado con todos los preparativos para el primero.Me gusta llegar a las doce sin ningún tipo de inconvenientes, quiero atender a todos mis invitados de la mejor manera.Este año fue un poco distinto. Primero pasé por ta-ta y compré (entre muchas cosas) vasos nuevos. Tenía una visita....especial.¡Qué calor! Como si fuera enero, pero no. Todavía era diciembre treinta y uno, salvo para COET. Tuve que volver caminando, con todos los bolsos y la campera.Salí abrigado, por las dudas. No hubiese soportado un primero en cama y encerrado.Por suerte no llegué muy tarde (20:55). Esperaba una llamada para antes de las doce. A las once para ser exacto. Eso me tenía un poco nervioso, además de la visita, claro.Ni bien abrí la puerta de casa noté algo raro. La luz de la cocina parpadeaba (siempre la dejo prendida, por las dudas). La resistencia –pensé. Fui hasta el cuarto y me encontré con algo parecido.Prendí la tele....Estaban dando “La Fiesta Inolvidable”. Y de pronto ¡Se me prendió la lamparita! BAJA TENSION. Era eso.Por suerte me di cuenta a tiempo y desenchufé todo. Computadora, heladera y la tele, claro. Ya tendría oportunidad de verla de vuelta.Inmediatamente, recorrí todas las habitaciones asegurándome que todas las luces quedaran apagadas. Me entreveré un poco, no recordaba cuáles había encendido antes y cuáles no. Entonces, corté por lo sano, y apagué la general. Por las dudas...Con el cambio de hora incluido ya era bien de noche. Tenía que buscar velas o salir un poco afuera a ver las tres marías.Tenía la radio con pilas. Eso siempre es una ventaja. Por el cable, digo.Al final me quedé adentro, habían muchos mosquitos y (por el calor) moscas; muchas moscas.Me fui a mirar por la ventana, cerca del teléfono. Llevé mi mecedora y la radio.A esa hora todavía pasa gente por la calle, los chiquilines andan con el chasqui boom. Yo que sé, está bueno.Sintonizando al oscuro encontré la Montecarlo. Estaban pasando a Anibal Troilo. Algo así como unos enganchados. A mí no es una cosa que digas pero...Entre chasqui boom y chasqui boom me fijaban en el celular si caía algún mensaje para mí, pero...nada.Ya sabía que era muy complicado. Las líneas estaban saturadas. Entonces decidí mandar algunos yo. Tuve suerte. MENSAJE ENVIADO. Se ve que por la zona donde vivo, es más fácil mandar.Ahora estaban pasando a las Azucar-Moreno. Ya era como las once. Y no, de la llamada ni noticia. Las líneas saturadas, claro.Once y media. Los gurises ya habían empezado con la artillería pesada. Bombas, cañitas, todo eso. Si bien al principio estaba entretenido, ahora no me dejaban escuchar la radio. Y justo pasaban Hotel California, mi canción preferida.Las doce!!!Fui a buscar las bebidas y recordé que había desenchufado la heladera.Bueno, no importa – pensé.Brindé con un espumante medio caliente, mientras esperaba la llamada de las doce.Doce y media.Las líneas seguían saturadas. De la visita especial, ni noticia.Es cierto que estaba todo muy oscuro y que el timbre no sonaba, pero no me despegué de la ventana. Salvo cuando fui hasta la heladera...¿Podré ligar tan mal?Feliz año nuevo- me dije frente al espejo del cuarto en penumbras. Y ahí, puse mi mejor cara.Nadie (nunca mejor dicho) me iba arruinar mi enero primero.Agarré y subí la general. Ya no tenía problemas con eso. Y porqué no esperar más buenas noticias. Las líneas telefónicas deberían funcionar mejor ahora. Ya eran como la una.Fui hasta la mesita que está frente a la ventana. Me había olvidado el celular.Nada. Ni un mensaje, ni una llamada perdida. Porque con los fuegos artificiales era imposible sentirlo.Lo apagué y lo encendí. Ingresé la contraseña....Nada.Me enojé un poco y me puse a desenroscar todas las lamparitas, las de cada habitación, la del frente, la del fondo. Era la única forma de asegurarme de no volver a ver la luz.Claro que también cerré todas las ventanas y bajé las persianas.Hacía calor sí, pero mi tristeza era todavía más intensa.Me tiré en un sillón frente al televisor. Solo, sólo porque la radio se había quedado sin pilas.No pensaba mirar nada, pero el ruido del baile de enfrente me ponía de peor humor.Pasé todos los canales, cada tanto volvía a mirar el celular. Nada, ni en la tele ni en el teléfono, ni nada.Me quedé con una película: "El Paciente Inglés". No me podía dormir, todavía aguardaba por la llamada, un mensaje, algo.Yo no quería pero la película en un momento terminó, se me hizo un poco corta. Por suerte (casi al amanecer) el canal la repitió y volví a verla, hasta el final.Entre Paciente y paciente seguí cambiando. Me quedé con "La Lista de Schindler". Me sentí un poco mejor. Inclusive con los campos de concentración, me picó el hambre y le entré a un pollo y a unos cheetos. Todavía me quedaba espumante. Ahora estaba (propiamente) caliente, pero bien dulzón.Abrí la ventana para que corriera un poco de aire. A esa altura la música de enfrente era un mal menor. Es más, pensé en cruzar a saludar a mis vecinos e integrarme a su festejo.El mal mayor era la mezcla de olores que se concentraban en el comedor.Lo peor era el espiral (para los mosquitos) y los cheetos que son muy fuertes.Volví a mirar el celular. Apagado. Sin batería. ¡Qué suerte!Agarré el mata-moscas (lo otro que había comprado en ta-ta) y partí (en tres pedazos) a una que se había acomodado entre el cero y “la tecla” numeral. PUM! Ahí, se prendió el celular, que al parecer no estaba apagado y guardaba algo de energía.Pero nada. Ni un puto mensaje. Ni siquiera uno de ANTEL.Ya era de día. Hace rato enero primero. Por la ventana abierta, habían entrado moscas de todos los colores: verdes, naranjas, azules. Y se me pegaban en la cara, en los brazos, en la barriga, por la transpiración y el olor a cheetos que es muy fuerte.Me las saqué de golpe. Y las empecé a matar una por una. Lo único que se esuchaba era la guadaña de mi herramienta en el aire y algunos zumbidos, ahora un tanto temerosos.Ya eran como las docedel mediodía. Me quedaban unas pocas. Las azules eran las más valiosas. Cien puntos.La última naranja fue especial. Uy! ¡Cómo lo disfruté! Estaba justo sobre la cima de una de las antenas del televisor. Me buscaba. Porque no se movía. Sí, se hacía la mosquita muerta...Pobre. Cuando la imbécil esperaba el zarpazo de mi zurda infalible, le pegué un lenguetazo. Mmmmmmm. (Mi trofeo descansa bajo uno de mis nuevos vasos)Todavía me quedaba un poco de espumante. Ahora estaba (definitivamente) hirviendo.Ya me sentía un poco mejor. Un poco sudado pero contento.Me sabía superior a ellas.Miré por la ventana.Los vecinos seguramente dormían luego de su extensísimo festejo.Decidí cruzar para ver si no tenían algun problema con las moscas.

publicado en lakerslife el 02 de enero de 2008.